La familia feliz
¿Quién dice lo que es una familia? ¿Quién lo determina? ¿Quién da la receta única para fundar una familia? ¿Quién tiene derecho a decidir por los demás cómo enfrentar su propia vida?

Yo podría decir que...
El matrimonio es la unión de un hombre y una mujer comprometidos, mediante un contrato civil o religioso, a guardarse fidelidad mutua y cuyo fin es la procreación, constituyendo en ese momento una familia.
La familia está formada, por tanto, por el matrimonio (hombre y mujer) y los hijos: niño y niña. A poder ser el primogénito debe ser niño, aunque la familia no perderá su misión trascendental si la primera en nacer es una niña. Sería muy apropiado que el matrimonio tuviera más hijos, al menos hasta el nacimiento de un varón que perpetuare el linaje.
La familia perfecta, la formada por padre y madre, hijo e hija, de raza blanca todos ellos, y si pudieran ser rubitos, mejor (al menos la niña), debe estar capitaneada por el padre, quien procurará obtener los mayores recursos materiales para el mantenimiento de los suyos. La madre cuidará del hogar y de la educación moral y espiritual de sus hijos, y muy especialmente de la formación de su hija para que ésta sepa afrontar en el futuro el papel que su naturaleza ha proyectado. El resto de la educación se dejará en manos de profesionales expertos, preferentemente bilingües.
La familia perfecta telefoneará una vez a la semana a los abuelos, y los visitará al menos una vez al año. Con el resto de familiares se mantendrán las relaciones que el padre de familia considere oportunas, excepto con las cuñadas, que será la madre quien determine el grado de afecto. Se requerirá la presencia de los padrinos de los niños en cualquier celebración familiar, salvo que sean unos borrachos o no le compren la mona de pascua al ahijado. Es apropiado tener animales de compañía, sobre todo algún perro. No es imprescindible abandonarlo en medio de la autopista. Al menos en el primer verano.
En celebraciones especiales, tales como bodas, bautizos, comuniones, visitas al notario, etc. la madre procurará el máximo cuidado en el vestir de las personas a su cargo, siendo ella, y sólo ella, quien decida la corbata que lucirá el padre de familia.
Jamás acudirán a restaurantes de comida rápida. Es más: jamás acudirán a restaurantes, salvo en celebraciones. El ama de casa no debe abandonar jamás el timón de su nave: la cocina. Por eso, en vacaciones, en lugar de ir a un hotel, alquilarán un apartamento. No especialmente lujoso. En primera línea de playa, eso sí. Y caro. Muy caro. Que se note que el padre de familia no es un pelagatos.
Pero no lo diré, porque... ¿Quién soy yo para decirlo?
El ser humano es el único ser vivo que contrae matrimonio, por tanto no debe estar en su propia naturaleza. Sobre todo porque dentro de su misma especie hay individuos que no se casan, y otros que incluso guardan el celibato... sin que nadie se lo prohíba por no atenerse a las leyes de la naturaleza.

desmond dijo
Un buen comentario, con buen sentido del humor. Yo también creo que ninguno somos quién para juzgar como viven los demás siempre y cuando se atengan a las leyes y no hagan daño a nadie.
30 Junio 2005 | 07:57 PM