Nuevos aires, buenos aires
Que unos ciudadanos vieran limitado el derecho a organizar su vida (con quién vive, a quién ama, con quién se acuesta, quién compartirá su vejez, quién le heredará, quién cobrará su pensión de viudedad...) se apartaba del espíritu constitucional.
El matrimonio, como el patrimonio, es un derecho. Y en una sociedad democrática, los derechos son iguales para todos.
La adopción de niños es otro derecho que va de la mano de la no discriminación. Quienes se oponen a este derecho siempre hablan por boca del niño. Pero el niño requiere amor, ternura, apoyo, comprensión, cariño, firmeza, sinceridad... infinitas cosas que están en el corazón de las personas, y no en otro sitio. Aún así, dicen que quizás los otros niños se reirán de ellos en la escuela. Son los mismos que se burlan de los gordos, de los que llevan gafas, de los que precisan ortodoncia...
Quizás habría que educar mejor a los otros niños. Y a sus padres.

Publicado en el blog de Luz y Ana (24-4-2005)

monocamy dijo
O educarlos o dejarlos por imposibles. Lo de los niños gorditos que son burlados, por ejemplo, sigue ocurriendo, a pesar del paso del tiempo. Eso dice muy poco de la evolución de la educación y modales...
Yo creo que, en parte, acabará dándose la paradoja de que muchos de los que se oponen a todo esto se encontrarán, cuando se libere un poco la presión moral, con gente cercana que pertenece a ese grupo que discriminan.
Eso les hará recapacitar. Serán menos gritos. Otro paso adelante.
2 Julio 2005 | 10:14 AM