Primer día de vacaciones... o a lo mejor es que soy una patosa.
Nunca entenderé por qué el cacito para dosificar el detergente para lavadoras está escondido casi en el fondo de la caja. Ni por qué los suavizantes concentrados tienen la mitad de tamaño, cuestan el doble y duran lo mismo.
¿Por qué casi todas las latas tienen el sistema abre fácil y las de espárragos, que son las que más lo necesitarían, por su forma y tamaño, no lo tienen?
Ah, las latas abre fácil... ¿Por qué me lo ponen tan difícil?. Las de anchoas son especialmente peligrosas, fíjate, tan frágiles ellas, siempre dispuestas a cortarte un dedo.
Cuando intento abrir una botella de aceite, la arandelita amarilla de plástico se estira, se estira, hasta que se rompe sin lograr abrir la botella.
El cartero de mi barrio nunca llama dos veces: he tenido que ir a la oficina de correos a recoger el envío. ¡Estaba tendiendo la ropa, coño, insiste!¡Insiste un poco!
Supongo que no seré la única que tiene problemas con las cosas más simples de nuestra vida cotidiana.
Y ojalá que todos mis problemas sean éstos.
Actualización: Por aclarar el título de este artículo. A estos pequeños incidentes domésticos no les doy ninguna importancia cuando estoy trabajando. Supongo que me ocurrirá igual, pero no me fijo en ellos. No abro latas sólo en vacaciones, claro.

Xabier dijo
El cartero siempre llama dos veces. Siempre y cuando sea Jack Nicholson y tu Jessica Lange. Claro que esa era ya la cuarta versión cinematográfica de la Novela de James M. Cain. La primera de Pierre Chenal con Le dernier tournant, en 1934 y la segunda de Luchino Visconti con Obsesione. La tercera en USA por Tay Garnett en 1946, con John Garfield y Lana Turner. Como te vez en la mesa de la cocina?
12 Julio 2005 | 02:52 PM