Hay que agradecer y reconocer el intento de quienes quieren acabar con la discriminación sexual en el lenguaje. El interés y el esfuerzo les honra.
Pero lo que importa es el contenido, no el continente. Hagan el favor de leer en voz alta esta frase:

"L@s niñ@s quieren ser bomber@s, enfermer@s, maestr@s... Junt@s juegan entusiasmad@s, entregad@s, como niñ@s que son."

Igualmente insoportable sería:

"Los niños y las niñas quieren ser bomberos y bomberas, enfermeros y enfermeras, maestros y maestras... Juntos y juntas juegan entusiasmados y entusiasmadas, entregados y entregadas, como niños y niñas que son."

La igualdad está en la práctica. Desde ese punto de vista, al margen de la tragedia (que no es el tema de este artículo), sería injusta la expresión de que los fuegos están provocados por "la mano del hombre".
Si aceptamos la igualdad, deberemos aceptar nuestra corresponsabilidad de género, también en los aspectos más negativos de la condición humana. Los incendios han sido provocados por la "acción humana". El uso del sustantivo colectivo (infancia, humanidad, funcionariado, alumnado, personal docente, personal sanitario...) es bienintencionado, pero incómodo y poco útil. Yo prefiero el uso del genérico que, en español, es masculino. Cuando oigo "la mano del hombre", "el esfuerzo del hombre", yo me siento indentificada con ese hombre.
El uso de la @ es incómodo, y su lectura, imposible.
Gracias por la intención, pero no es eso, compañeros; no es eso.