Oficio de mujer.
Que quieran beatificar a la reina Isabel I de Castilla, la Católica, me es indiferente. No será santa de mi devoción; no por reina ni por católica ni por castellana, sino por santa.
Ha caído en mis manos un artículo en el que se dicen cosas que me han hecho pensar no en la posible santa, sino en el papel que la mujer sigue desempeñando para determinadas miradas:
"Confieso que cuanto más penetro en el conocimiento de aquel tiempo, de sus errores, de sus virtudes, de sus avances y de sus defectos, más crece la admiración por esta figura singular [Isabel la Católica] a quien Dios encomendó en este mundo los oficios más difíciles y más fecundos: el de mujer y el de reina."
Luis Suárez Fernández, "Isabel de Castilla, mujer que reinó"
Evidentemente, se entiende que el oficio de mujer consiste en ser dulce madre y abnegada esposa.
O no sólo eso, sino algo más. Esto se dice en el cuento "La puerta" de Guy de Maupassant:
"las mujeres honestas... es decir, nuestras mujeres, (...) no conocen suficientemente su oficio de mujer".
Otra cosa muy diferente son los oficios de mujeres. Lo escribe Rousseau en "Emilio":
"Nunca un joven aspiró espontáneamente a ser sastre; es preciso arte para llevar a ese oficio de mujer el sexo para el cual no fue hecho. La aguja y la espada no pueden ser manejadas por las mismas manos".
Oficios de mujeres. Coser y planchar. No son oficios para reinas.



Costureras de Vemeer, Velázquez, Millet y Agustín Lazo.


Planchadoras de Gautier, Degas, Picasso y Jacob Lawrence.

El miope dijo
Los hombres también estamos encerrados en estereotipos: yo no quiero tomar la espada.
La verdad es que tampoco quiero coser ni planchar.
Tendremos que encontrar nuevas miradas.
Felicidades por tus maneras de mirar.
11 Agosto 2005 | 02:07 AM