"¿Cual será el último color que vea?", se pregunta Pirri en su comentario al artículo anterior. "Tendré que llevar un rueda de colores en la cartera, por si acaso. Es mejor llenarse de colores que no preocuparse por el último de todos."

A un famosísimo cantante le preguntaron la estúpida pregunta: "¿Cuál es tu color favorito?". El joven artista, hijo de artista más famoso que él mismo, dudó largo rato y, creo, finalmente no supo responder. Fue motivo de burla por parte de muchos que no apreciamos sus méritos como cantante. Yo misma me dije: "¿Ves? Ni siquiera sabe cuál es su color favorito."
Pero... Nuestras vidas son colores. ¿Con qué color nos identificamos? ¿Cuál es el color de nuestra vida? Quizás el cantante se tomó en serio la pregunta.
El primero, el más importante, en el que ponemos más interés: el coche. El color de nuestro coche empieza a definirnos. El mío es blanco, el que no molesta, el que no pasa de moda... El que ni compromete ni arriesga.
Las cortinas del dormitorio: Definen la intimidad. Las mías son color crudo, llevando a las ventanas esta neutralidad que parece querer mi vida. Tan lejos quedaron las banderas rojas.

Las sábanas: Definen la pasión. Personal o compartida. Las mías son de colores brillantes: naranjas, lima, amarillos.
Sobre mi cama, una lámina de Sylvia Edwards.
Donde trabajo, cerquita del ordenador, una imagen de la Virgen del Pilar con manto rojo, por supuesto. Rarezas ateas de esta tierra.
No me interesa ver nuestro último color, como le ocurrió a Rothko, que vio el rojo de su propia sangre.

  • Pirri me dio la idea del juego:
    Queremos ver el color de nuestra vida: El coche, las cortinas, las sábanas... Ese cuadro o esa lámina que contemplas con tanto cariño cada día al llegar a casa.... ¿Quieres compartir los colores de tu vida?
    Las imágenes son "Numbers in color", de Jasper Johns (1959), y "Planos por colores, gran desnudo", de Frantisek Kupka (1910).
    Buen fin de semana.