Curiosidades que surgen cuando se hace mudanza.
Hacer mudanza te depara alguna curiosidad inesperada. Meter los libros en las cajas, por ejemplo, te devuelve un poco al pasado: el lugar donde los compraste, el tiempo en que los leíste, las personas que en aquel momento acompañaban tu vida... De repente, te das cuenta de algo en lo que nunca te habías fijado. Y descubres, casualmente, sin pretenderlo, a un artista interesante: Óscar Astromujoff.
Tres libros son el motivo de este artículo. Los adquirí en una pequeña pero completísima librería de un pueblo de la provincia de Teruel donde estuve trabajando hará unos diez años.
"La canción de Salomón", de Toni Morrison.
"El salto", de Nadine Gordimer.
"Daisy Fay y el Hombre de los Milagros", de Fannie Flagg.
Las dos primeras fueron premio Nobel en 1993 y 1991 respectivamente. La tercera es la autora de "Tomates verdes fritos".
Las ilustraciones de las cubiertas son del mismo autor. Si bien el primero y el segundo me los compré por consejo del librero, que conocía bien mis gustos, el tercero -"Daisy Fay..."- lo hice porque me atrajo su portada. Sí, yo soy de las que he comprado libros (no sé si muchos o pocos) porque me han atraído sus portadas, desconociendo su contenido o a su autor. Quizás sea tema para otro artículo.
Y ahora, diez años después, la curiosidad hace que me interese por Óscar Astromujoff, argentino de 46 años que reside en Barcelona desde 1978, según me informa internet.
Estos tres libros son de la colección Tiempos Modernos, de Ediciones B. Pero también ha ilustrado libros de Círculo de Lectores o Plaza y Janés. Colabora o ha colaborado en periódicos como El País Quadern, El Mon o La Vanguardia, y revistas como Play Boy, Penhouse, Viejo Topo, Por Favor, Vida Sana...
Ha publicado ilustraciones en medio mundo y tiene en su haber los premios Laus-1991 por ilustraciones en La Vanguardia y Laus-1993 por la colección Tiempos Modernos.
Descubro, por ejemplo, que también ha ilustrado el paquete de cafés La Garza, diseñado su publicidad e incluso las tazas de la citada marca.
Sólo son curiosidades que surgen cuando se hace mudanza.
Tomando café con Óscar Astromujoff.






monocamy dijo
No me gustan las mudanzas, que no es lo mismo que decir que no me guste cambiar de lugar para vivir.
Soy un maniático del orden y me fasssssstidia tener que descolocar todo y empaquetarlo. Por supuesto que mis cajas llevan etiquetas donde se indica lo que va dentro, perfectamente inventariado.
Sin embargo, la ansiedad que produce descolocar las cosas para guardarlas, es compensada por el placer de volver a colocarlas en la nueva madriguera elegida.
Vaya por diossss... estoy viendo un cuadro torcido en la pared de mi habitación. ¡Esto es intolerable! A por él!!.
;)
7 Noviembre 2005 | 11:43 PM