Me gusta la España que crece, la España alegre, la que disfruta de su diversidad, la que sabe encontrar en sus contradicciones el camino para avanzar. La España que se abre y se reconoce a sí misma no tan una ni tan grande, pero sí tan libre.
La España que me gusta no estaba el sábado en la Puerta del Sol.
Por desgracia, "el pasado tarda mucho en morir, si es que alguna vez se muere". La frase es de Benjamín Jarnés, en su novela "Línea de fuego".
[El pasado] Se resiste al relevo. Con frecuencia ocurre esto en la historia, que el pasado se despide en una puerta y vuelve a entrar por otra. Abrimos de nuevo creyendo que vamos a ver figuras y territorios nuevos, y nos tropezamos con el más viejo pretérito que ha cambiado de traje...
Los personajes son dos viajeros muy jóvenes. Ella viste un sencillo traje de camino; él, un uniforme de oficial de la Marina. Han subido a las ruinas de un castillo, desde donde se divisa una ancha explanada amarilla y ocre, salpicada de puntos verdes. Habla ella:
- Una teoría conozco, muy linda, sobre las ruinas. De éstas hay dos clases: ruinas que se entienden muy bien con el resto del paisaje y ruinas que viven con ese resto en perenne escaramuza. Pasado que armoniza con lo que ahora vive y pasado que vive, a su modo, aparte de la vida que fluye, formando un paisaje dentro del otro. El que armoniza con el paisaje en torno, con las circunstancias presentes, el que se funde y se pierde en lo que actualmente vive, suele ser el pasado más feliz. Las ruinas dejan de serlo porque se nutren de lo que retoña y florece, juvenil, como de inyecciones de eternidad. Pero hay ruinas que continúan, que quieren continuar siendo ruinas, que quieren continuar siendo, plenamente, pasado. ¿Comprende?
- Sí. Ruinas de castillos, ruinas de hombres, ruinas de conceptos...
- ¡Qué dolor! Esas ruinas de castillos, de hombres, de teorías, de modos de vivir, del pretérito de España, apenas se entienden con la vida que diariamente florece...
Algunas actitudes que hemos podido contemplar estas últimas semanas, estos últimos días, me recuerdan demasiado a esas ruinas que conforman el pretérito más oscuro y triste de esta pobre y maltratada España. Sobre todo por los que dicen adorarla y defenderla.
El pasado tarda mucho en morir, si es que alguna vez se muere. Quizás deberíamos haberlo matado.
Afortunadamente, hay otras ruinas, las de la Historia, que se han ido integrando en el presente hasta formar parte viva de él.
En la imagen podemos ver los restos de las murallas romanas junto al torreón de La Zuda, San Juan de los Panetes, Basílica del Pilar, La Lonja y, al fondo, la catedral de San Salvador (La Seo). Más de dos mil años de historia en pocos metros cuadrados junto al río Ebro y el puente de piedra, en el centro de Zaragoza. Desde mi punto de vista, un precioso ejemplo de cómo cada pasado se ha ido integrando en cada presente.
Ojalá los pasados de las personas y de las ideas pudieran convivir en armonía con los presentes para mirar al futuro con ilusión y esperanza.
Os invito a dar un paseo por la Zaragoza romana.
Benjamín Jarnés (1888-1949) es tal vez el novelista más destacado de quienes quisieron emprender una nueva novela. Colaborador en revistas literarias como la Revista de Occidente, marchó al exilio y regresó a España en 1948 en una penosa situación económica, física y mental.
La novela "Su línea de fuego", escrita durante la guerra civil española, corregida en su exilio mexicano en 1940 y publicada en España en 1980, es una narración que habla de tolerancia, pero también intenta rescatar valores ya desgraciadamente olvidados como el heroísmo o la nobleza. Pretende recuperar actitudes hoy día infravaloradas, por no decir despreciadas, como la abnegación o el perdón.

Es una lástima que no crea en la Constitución ni en la democracia (en la nuestra, quiero decir).
Es una lástima que no crea en naciones ni fronteras, que no sienta ninguna suerte de morriña.
Es una lástima que no dé crédito alguno al pasado y que no valore el esfuerzo de los que intentaron cambiar el mundo con una espada en la mano (aunque buscaran mejorarlo).
¿O no es una lástima, después de todo? pena no siento, vaya... Me encanta mirar a cualquier punto cardinal universal y ver hermanos. De varios colores. De distintas capacidades. De diferentes criterios, acertados o erróneos. Pero hermanos.
Interesante propuesta la de monocamy. Borrar toda frontera, color... identidad tambien? historia tambien? pasado tambien? Borrar todo, cerrar los ojos a lo acontecido. Todo es posible. Es cuestion de decisiones personales.
Yo creo que el paso enlaza directamente con el presente y por supuesto siempre influye en el futuro.
Como era el refran? "De aquellos polvos, estos lodos".
¿Que haremos con ese pasado oscuro que se empeña en seguir presente? Llenar nuestro presente "de las ideas pudieran convivir en armonía con los presentes para mirar al futuro con ilusión y esperanza"
Me conviertes en tu cómplice cuando dices que la españa que te gusta no estaba allí...Salud.
Que puedo decir, que cada vez que te leo, disfruto un poco mas, aprendo un poco más.
Gracias por tu sensatez.
Ésta gente Puertasoliana creo que en el fondo se sienten ridículos y saben de su atrofia... no se puede sen tan ciego ¿o sí?
Dan miedo, por locos, pero no merecen más que ignorarlos y ser firmes en los buenos criterios... sin fisuras, o al menos, menos que ellos
Me quedo con tu frase: Quizás deberíamos haberlo matado. Al pasado.
Enhorabuena por el blog. Te leo desde hace tiempo, pero nunca había dejado un mensaje. Felicidades...... por todo.
Bonita foto la de Zaragoza. Sobre todo porque casi no se ve esa horrorosa plaza del Pilar, con el mazacote del monumento a Goya plantado en medio como si hubiera caido del cielo (pobre Goya, menudo homenaje le hacen con esas figuras zarzueleras de tamaño natural); ni el gigantesco cubo de Rubik sobre la entrada a a las ruinas del Foro Romano, cuyo presencia absurda tapa la vista de la Seo; ni toda esa línea de edificios frente al Pilar construidos por la burguesía zaragozana para estar más cerca del Templo, y que desde finales del siglo XIX convirtieron el cuadrado natural de la plaza en un retángulo, impidiendo de paso apreciar correctamente la fachada del Pilar.
A veces la piqueta es salvífica. Por respeto a los monumentos, piqueta a la plaza del Pilar, por favor!.