Duendes.
Dicen que los duendes son criaturas mágicas con forma de hombrecillos, muy inteligentes y que pueden encontrarse en todas partes. Los hay buenos, malos y perversos. Suelen ser muy caprichosos y acostumbran a prestar ayuda a una sola persona.

Los duendes gozan de un corazón prodigioso y una mente que jamás olvida la gratitud, el amor, el rencor o la venganza. De estos dos últimos sentimientos sabemos bastante los humanos.
Pero, parece ser, los duendes no tienen alma, dada su condición de hijos de la Naturaleza. Su entidad física puede ser de fuego, de agua, de aire e incluso de madera. También de carne y hueso, aunque pocas veces sangraban.
Sin embargo, los duendes podían enfermar, con mayor frecuencia de pena o de alguna dolencia propia de los árboles. Las hadas podían llegar a convertir a los seres humanos en Príncipes duendes y hacerlos invisibles, con el fin de que pudieran escapar de sus enemigos.
La literatura nos los suele mostrar con formas grotescas, de pequeño tamaño, bulliciosos, saltarines.
Las religiones los consideraban diablillos paganos, y se encargaron de sepultarlos en el olvido. A pesar de todo, continuaron viviendo gracias a los cuentos que se contaban a los niños al calor y a la luz del hogar. Druidas o magos-sacerdortes de pueblos derrotados, se encargaron de divulgar sus historias. Bardos, juglares y trovadores, después. Finalmente, en el siglo XVII, algunos autores se encargaron de recuperarlos para la luz.
Y nunca mejor dicho, porque Madame D'Aulnoy fascinó con sus historias al mismísimo Rey Sol.
Madame D'Aulnoy es la segunda escritora de cuentos de hadas de Francia, después de Perrault. Su propia biografía es tan apasionante que sería digna de una novela de intriga. De hecho, algunos autores consideran que sirvió de modelo para el personaje de Milady en Los tres mosqueteros, de Alejandro Dumas.
Pero eso lo dejo para otro día.

Gregir dijo
Tu sitio es mágico. No me sorprende que cuentes historias de duendes, de hadas o de espías.
21 Febrero 2006 | 11:25 PM