Quizás sea Marie-Catherine le Jumel de Berneville, Baronesa D'Aulnoy, uno de los personajes franceses más inquietantes del siglo XVII, durante el reinado de Luis XIV. Se dice que en ella se inspiró Alejandro Dumas para crear el personaje de Milady en Los tres mosqueteros. Fue una refinada narradora que se mezcló en turbios asuntos de conspiración, espionaje, tal vez asesinato.
Nació en 1650 en el seno de una familia noble normanda. Su madre, que ya había ejercido de espía para la corona, enviudó y casó en segundas nupcias con el marqués de Gudaine. Por el cargo de su padrastro, la familia vivió en Roma y allí estuvieron en contacto con la nobleza española. Este hecho no es indiferente para la vida de Catherine.
A los quince años se casó con François de la Mothe, Barón D'Aulnoy, treinta años mayor que ella. La joven baronesa intrigó para deshacerse de su marido y, ayudada por su madre y dos caballeros -posibles amantes-, acusaron al marido de un delito de lesa majestad castigado con la pena de muerte. Pero el engaño fue descubierto y los dos hombres fueron decapitados por su falsa acusación.
El barón, que siempre había sido un vividor mujeriego, decidió en venganza dilapidar su fortuna y la de su esposa, y una vez arruinada toda la familia, morirse.
Con treinta años Madame D'Aulnoy marchó a Madrid con sus cuatro hijas (dos de ellas no reconocidas por el padre), huyendo de la justicia francesa por la acusación falsa contra su marido, siendo muy bien recibida en la corte española.
Parece ser que trabajó como agente secreto al servicio de Francia, lo que motivó el perdón que le concediera Luis XIV y que le permitió volver a París en 1685, donde a partir de entonces se dedicó a vivir discretamente de la literatura, cosechando grandes éxitos.
Fundó un salón literario, escribió la novela titulada "La historia de Hipólito conde de Douglas", libros de viajes como "Memorias de la Corte de España" o "Relación del viaje de España", en el que se encuentra un cuento de hadas que hará furor hasta finales del siglo: "La historia de Mira", una variación sobre el tema de Melusina.

Melusina es un hada de patrias varias, ya que tanto franceses, alemanes e incluso chipriotas, la reclaman como uno de los suyos. [...] El hada Melusina era humana en su apariencia, pero no siempre, mitad mujer mitad sirena, o algo semejante, ya que de cintura para abajo no tenía piernas que suplía una cola escamosa, si bien el prodigio sólo tenía lugar los sábados -y según otros los miércoles-, cuando se encerraba en sus aposentos introduciéndose en el agua de una bañera de mármol. Estrella Cardona Gamio. "La leyenda del hada Melusina."

El término cuentos de hadas procede de la expresión francesa contes de fée, que fue usada por primera vez en la colección de ocho volúmenes de cuentos que Madame D'Aulnoy publicó entre 1696 y 1699: "El pájaro azul", "La princesa Rosette", "La bella de los cabellos de oro", "La rana benefactora" ... Animales parlantes, hadas, príncipes encantados, crueles madrastras, princesas enamoradas y toda la fantasía de la tradición popular, bajo un estilo muy cuidado.
Sus cuentos iban dirigidos a la nobleza parisina, que era muy aficionada a este tipo de literatura. El mismo Rey Sol y toda la corte de Versalles estaban fascinados con sus historias. Pero finalmente se publicaron para niños en una decisión interesada de los editores, al comprobar el éxito de los cuentos de Perrault.
Madame D'Aulnoy murió a los 54 años. Sus hijas heredaron la afición literaria.