Cosas que tienen que pasar: la despedida, por ejemplo.
Finalmente me he decidido a publicar este artículo que tenía en borrador desde hace semanas. Podéis leerlo escuchando a Louis Amstrong. (Banda sonora habitual para este tipo de cosas.)
![]()
Sabía que esto iba a suceder. Así se lo hice saber a Ricardo cuando tan amablemente, allá por octubre, me propuso aparecer en la cabecera de La Coctelera. Decliné entonces la invitación porque sabía que esto iba a suceder.
Le explicaba en mi respuesta que para mí escribir este blog es un hobbi y que siempre he sido muy infiel con los hobbis. Me canso pronto. Cuando empiezo parece que me va la vida en ello, pero después, lentamente, el interés va desapareciendo. Aún así, no ha estado mal, y estas miradas han durado bastante más de lo que yo pude imaginar al principio.
Han contribuido a ello esos lectores anónimos que entraban discretamente y dejaban su huella en el contador de visitas. Pero, sobre todo, los amigos que han dejado sus comentarios, siempre tan amables, afectuosos y estimulantes, y que son los que, sin duda, han mantenido abiertas de par en par estas miradas.
En las últimas semanas me sentía algo atosigada por la obligación autoimpuesta de escribir al menos un artículo por semana. Qué lejos han quedado los primeros meses, en los que posteaba casi a diario. Cada vez se me ha ido haciendo más cuesta arriba esta tarea.
Y eso no puede ser. No puede ser que la afición se convierta en deber o que lo voluntario sea una carga.
Quizás dentro de un tiempo vuelva a animarme a escribir y a contar cosas. Y a encontrarme con la gente en este curioso, extraordinario y maravilloso mundo de los blogs.
Voy a dedicarme a mi vida de verdad y a este futuro que llevo en mí. Quiero preparar a Pilar (porque es niña y se llamará Pilar) un mundo maravilloso.
Pilar nos parece un nombre hermoso. No porque sea un nombre tan vinculado a nuestra tierra (curiosamente, qué pocas niñas se llaman ya Pilar en Zaragoza), sino porque lo encontramos contundente, firme y fuerte. Y hoy día casi exótico. Pero también es el nombre de su abuela materna. Era.
Pues eso, que voy a dedicar todo el tiempo que pueda a preparar a Pilar un mundo maravilloso. Más de uno lo verá una cursilada, una ñoñería, una blandenguería o una estupidez. Yo, no. Y en lo que está en nuestras manos, en las de Teo (Mateo, no Teodoro), y en las mías (Mariluz me llaman los que me rodean), lo vamos a intentar. Me gustaría tener la certeza de que somos capaces de presentar a nuestros hijos un mundo maravilloso para heredar.
No exagero si digo que La Coctelera me ha dado esperanzas.
Un beso. Nos vamos viendo en la red.
Luz

![]()

Gatinha dijo
Querida Luz:
Yo te agradezco, tantas "Miradas" que nos has regalado a lo largo de éstos meses y deseo de todo corazón que tu futuro esté lleno de "Miradas" aún más hermosas y cálidas.
Besos y hasta siempre.
28 Marzo 2006 | 11:00 PM