Noche de difuntos.
En estos días podemos ver a los niños de medio mundo celebrando Halloween, disfrazados según la tradición norteamericana, pidiendo dulces por las casas al grito "verdad o truco" como han visto en tantas series de televisión, y como les enseñan en las clases de inglés de las escuelas.
Sin embargo, en realidad están celebrando algo que ya se hacía hace siglos, y que ha permanecido en la memoria de muchos de nuestros pequeños pueblos formando parte de nuestra propia identidad.

En Radiquero, en el Somontano aragonés, la Asociación Cultural O'Coronazo organiza por estas fechas las Noches de las Ánimas, llevando a cabo diversas actividades relativas a la ancestral celebración de esta festividad.
Tradicionalmente, según cuenta Joaquín Pardinilla Nasarre, el día de Todos los Santos era de luto y oración como muestra de respeto a la memoria de los difuntos. Por la mañana, las mujeres acudían al cementerio para adecentar las tumbas de los seres queridos y adornarlas con flores. Al final de la tarde, todos los habitantes del pueblo subían a rezar el rosario con el cura.
Por su parte, los niños dedicaban todo el día a preparar calaveras hechas con calabazas que se cultivaban en los huertos para alimentar a los cerdos. Utilizaban para ahuecarlas cuchillos, navajas y cucharones. Finalmente, abrían los orificios en forma de ojos y boca.
Cuando llegaba la noche, salían por las oscuras calles llevando sus calabazas, en las cuales habían colocado una vela encendida. Jóvenes y mayores eran presa de los sustos y bromas de los chiquillos.
El silencio de la noche era roto por el sobrecogedor sonido de las campanas de la iglesia, que a toque de difunto, sonaban cada hora. Al escucharlas, los hombres, que echaban su partida de cartas en el bar, se ponían de pie y rezaban tres padrenuestros y tres avemarías.
La noche terminaba con toda la familia reunida en la cocina, junto al fuego. Antes de acostarse rezaban el rosario y, después, los abuelos (el yayo y la yaya) contaban historias de brujas, duendes y fantasmas, a la vez que tomaban los dulces que las mujeres habían hecho los días previos.
En la actualidad, en la noche de difuntos se desarrolla el tradicional taller de calaveras, donde los chicos convierten sus calabazas en terroríficas calaveras. Más tarde, todos se dirigen en procesión con antorchas hasta el cementerio. Finalmente, los habitantes del pueblo honran a sus invitados con una degustación de "panellets", postre típico de estas fechas.
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Noche de ánimas.
1.- "La isla de los muertos". Arnold Böcklin. 1880.
2.- "Puertas del cementerio". Marc Chagall. 1917.
3.- "La ofrenda. Día de muertos". Diego Rivera. 1923-1924.
4.- "El difunto Dimas". Frida Kahlo. 1937.
5.- "Día de muertos". Diego Rivera. 1944.
6.- "Paseo del cementerio". Antonio López. 1959.

El blogsque de mmar referenció
Me cuesta tanto....escribir.
...preciosos estos articulos de la festividad de los muertos.
Volvió Luz,para dejarnos sus miradas,en los ratos que <a href="http://www.lacoctelera.com...
7 Noviembre 2006 | 10:53 PM