José Antonio Labordeta es uno de esos personajes que podemos identificar con su tierra. Su tierra puede ser el bar de la esquina o el pequeño pueblo al que sólo le queda memoria. Su tierra es Aragón y la España que tan bien supo recorrer con la mochila al hombro para una serie de programas de televisión.

Alguna vez ha dicho que él se metió en política porque no supo decir que no. Comentaba que su suegra siempre le decía que, de haber nacido mujer, habría sido puta.

Con él, y gracias a él,la Chunta Aragonesista está representada en el Congreso de los Diputados. Todos recordamos aquella memorable tarde en la que, harto de improperios, interrupciones, insultos y mala leche de sus señorías, miró a la bancada de su derecha y les espetó lo que tantos estábamos deseando oir: "¡Váyanse a la mierda, joder!".

Debo reconocer mi absoluto aprecio y respeto por Labordeta. Entre otras cosas porque él, con otros cuantos que van retirándose (admirado Lluis Llach), puso voz y música a la lucha contra la dictadura. Su "Canto a la libertad" es el himno no oficial de Aragón, el que realmente une a la gente de esta tierra.

No es difícil ver a Labordeta pasear por las calles de Zaragoza, o comer con su familia en algún modesto restaurante el menú del día. Es, sin duda, el menos político de todos los políticos de este país.

Recientemente, con la misma naturalidad de quien dice haberse hecho un esguince, ha comunicado que padece un cáncer que va a obligarle a abandonar la política, pero que también la abandona por la edad y por el cansancio ideológico.

Yo espero seguir viendo al abuelo, como por aquí se le conoce, pasear por las calles de mi ciudad por mucho tiempo, escuchando su voz y sintiendo su lucidez.

Distintas formas de ver la misma vida

47. La Libertad

La Libertad guiando al pueblo. Delacroix. 1830
La Libertad invitando a los artistas a tomar parte en 22ª Exposición de los independientes. Henri Rousseau. 1906.
Libertad. Óscar Domínguez. 1957
Libertad. Albert Rafols Casamada. 1962
Un grito: ¡libertad!. Julio Gómez Biedma.