En alguna ocasión he traído a este blog el nombre de Alquézar, a propósito de la leyenda de su Abad, cuyo espíritu se dedica a recorrer las dependencias de la Colegiata y a tañer su campana cuando alguien muere.

Alquézar es una villa situada dentro de los límites del mayor espacio natural protegido de Aragón, el Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara. Es un pueblo surgido a la sombra de un castillo levantado a comienzos del siglo IX como enclave defensivo frente a los núcleos de resistencia pirenaicos cristianos, conquistado en el XI por Sancho Ramírez (hijo de Ramiro I) se convierte en fortaleza cristiana frente a los musulmanes.

En la rampa que sube al castillo, y antes de llegar a la torre albarrana desde la que arranca la muralla que lleva a los acantilados, se atraviesa una estrecha puerta de arco apuntado sobre la que hay un relieve gótico con las figuras de las santas Nonila y Alodia.

Ramón J. Sender, en su "Solanar y Lucernario Aragonés" (Heraldo de Aragón, 1978) rememora alguna de sus visitas a Alquézar.

"Hasta las santas de Alquézar tienen nombres inquietantes y nunca oídos: Santa Nonila y Santa Alodia. ¿Quién conoce alguna mujer que haya sido bautizada con alguno de esos nombres de dos vírgenes heroicas?"

Narra Sender que en su última visita a Alquézar no había todavía ninguna fonda, y el municipio encargaba cada mes a una familia diferente la tarea de recibir a los forasteros que por alguna razón tenían que hacer una o dos comidas y descansar una o dos noches en el pueblo. En aquella ocasión, Sender fue con el farmacéutico de Huesca, Ricardo Compaire, un apasionado de la fotografía que plantó sus cámaras en diferentes lugares hasta conseguir cincuenta o sesenta fotos, todas ellas excepcionales, según Sender.

Hacia las dos de la tarde fueron a comer a la casa que se les había indicado. Estaba en la plaza, que era un rectángulo irregular con porches.

"En la casa de turno se nos había preparado una comida de tres platos con vinos blanco y tinto (truchas y carne), café e incluso la copita de buen coñac con el postre. Yo apenas comí, deslumbrado por la joven que nos servía, hija de la familia."

Sender describe a la muchacha: rubia de cáñamo, espigada, que iba y venía con los ojos bajos, entre modesta y altiva, con su falda larga, talle esbelto y una cortesía exquisitamente indiferente.

"A la hora de pagar nos trajo un papelito que su madre había escrito y hubo que darle algo menos de cinco pesetas. Al entregarle quince, ella rechazó lo que sobraba diciendo: "Mi madre no quiere que paguen sino lo que nos ha costado a nosotros". En el acento no había orgullo, sino una perfecta cortesía impersonal. Era serena y distante, sin dejar de estar cerca. Yo pensaba si serían como aquélla las cien doncellas que como tributo exigía el último rey moro en el siglo XI."

Termina Sender contando que cuando la joven estaba recogiendo un cenicero, se oyó la voz de la madre que la llamaba: "¡Cristela!". No Nomila ni Alodia, sino Cristela.

"Podría haber sido una infanta de Aragón, hija del rey Sancho Ramírez. Aunque no era yo muy devoto, al ver una vez más el Cristo gótico de la iglesia, le pedía que le diera a aquella infanta de Aragón un hombre digno de ella. Y que la hiciera tan feliz como la habría hecho yo si los vaivenes de la vida no me hubieran llevado tan lejos. Que no le diera una cruz, sino todos los laureles y almendros en flor de las ripas del Guatizalema. Ojalá (Oh, Alá) haya sido así, aunque yo no haya podido verlo."

En la actualidad, Alquézar es una villa turística, donde además de visitar el castillo y la colegiata, podemos practicar senderismo, descenso de cañones y deportes de aventura, visitas a cuevas con pinturas rupestres, paseos con caballos, aulas de la naturaleza... Y el alojamiento está más que asegurado. Quizás alguien encuentre a su Cristela.

Distintas formas de ver la misma vida

52. La perfecta cortesía

"Muchacha con turbante". Jan Vermeer de Delft. 1665-1666
"Muchacha con flores". Murillo. 1670-1675
"La chica del chocolate". Jean-Etienne Liotard. 1743-1745
"La criada campesina". Pissarro. 1882
"La joven camarera". Modigliani. 1918