Ayer se murió Marcel Marceau. Ayer se murió un poco la fantasía, la ilusión, la genialidad. Su muerte me ha despertado. Estaba aburrida. Aburrida de los blogs, de La Coctelera, del monitor de diecisiete pulgadas.
Se muere Marceau y me recuerda otras pérdidas irreparables para la humanidad. Y no estoy exagerando.
Charlie Rivel: una de las imágenes de mi infancia. Ese payaso mudo al que nunca llegué a comprender y, sin embargo, por el que me sentía permanentemente atraída. Quería abrazarlo cuando lloraba y lanzaba sus lágrimas al cielo con aquel quejido que nos hacía reír. Su silla y su guitarra.
Fofó: más cercano todavía, más de casa. Hablaba. Tenía una mirada cómplice. Una sonrisa ingenuamente canalla. Estaba los sábados en la tele. ¡¡¿Cómo están ustedes?!! Probablemente fue la primera noción de la muerte que tuvimos los niños de aquella época. No sé si hemos llegado a aceptarla.Creo que a Marceau, el mimo, lo descubrí demasiado tarde.
Curiosamente, lo que más me duele (de verdad que me duele) es pensar que Pilar -las nuevas generaciones- no va a tener estos recuerdos de la fantasía personificada en seres de carne y hueso -o no-, con el rostro pintado, vestidos estrafalariamente, con pelucas de colores, con pajaritas de flores, con una lágrima de carbón que resbala por la mejilla.
Personajes que tal vez en su vida privada se emborrachan... y fuman, incluso. Seres que cuando se quitan el maquillaje son capaces hasta de morirse. Lo ha hecho Marcel.
Muerto finalmente Marceau, ¿qué nos queda?

Queda el recuerdo y todo lo que nos enseñaron. Menos es nada. Un abrazo.
me puesto tan triste que no sé ni qué comentar...
Contaré hace unos tres años me dió por preguntarle a todo el mundo sobre Charly Rivel, que si sabían quién era, que de qué se acordaban exactamente. Cuando conocía a alguien nuevo le espetaba rápidamente la pregunta: ¿Tú te acuerdas de Charly Rivel?
Tenía la sensación de que la encuesta me serviría para medir algo, no sé exactamente el qué.
¿Nadie va a rasgarse las vestiduras por la muerte de Marcel, igual que cuando se muere algún futbolista o alguna folklórica?
me entran ganas de ponerme a gritar en silencio en la calle.
Qué mundo este...
Yo creo, Rr, que esa pregunta sirve para medir algo, algo que no tiene medida, que no necesita de muchas palabras... como el discurso de Marceau. Bonito post Miradas!
Queda el recuerdo de tantas y tantas sonrisas y carcajadas que nos regaló haciéndonos olvidar las dificultades de cada día. Queda la difícil sencillez para manifestar bellos sentimientos.
Y, por supuesto, queda la mirada de personas como tu que nos hacen recordarle con cariño.
Un abrazo
La Magia, nos queda la magia que se regenera, se reinventa, se esconde para inventar nuevas ilusiones. Pero siempre regresa para iluminar nuestras sombras. Confia en ello.
Escuche por la radio la muerte de Marceau, pero no la senti hasta que no la vi a traves de tu mirada. Fue un dia triste