Un viaje de Anno.
Hace unos años, el ayuntamiento de Tsuwano, al oeste del Japón, abrió el Museo Mitsumasa Anno con la intención de ser un tesoro del libro infantil. Tsuwano es una pequeña e histórica ciudad llena de estupendos edificios medievales.
En ella nació en 1926 Mitsumasa Anno, uno de los más reconocidos ilustradores del mundo, premio Andersen de 1984. Los que estaban a cargo del proyecto pidieron a Anno que diseñara el museo con un estilo moderno, pero él se mantuvo en el estilo japonés tradicional. Al final optó por una mezcla de tradición y vanguardia.
Sobre este edificio, que tiene un techo de tejas, cuenta Ann Beneduce, la editora de Anno, que el ilustrador hizo venir a los niños de la ciudad para que pusieran sus manos sobre la arcilla fresca para que cada una de las tejas representara a un niño diferente. "¿Qué mejor manera de hacer a los niños sentirse parte de este proyecto?", se pregunta Beneduce.
Tengo entre mis manos uno de los libros de "El viaje de Anno" (Ed. Juventud, 1982). Es un libro sin texto, sólo con las ilustraciones de Anno. El primero de sus viajes lo dedicó al norte y centro de Europa; el segundo, a Italia y el tercero, a Gran Bretaña. Hay un cuarto dedicado a Estados Unidos, y tiene también uno que se titula "Anno's Spain" que paradójicamente, creo, no está editado en España.
El que yo tengo es el tercero. Según él mismo ha contado, en una de sus visitas a Londres descubrió un libro en el que había un mapa de Gran Bretaña distinto a los que había visto antes, pues en él se resaltaban los pueblos pequeños en lugar de las grandes poblaciones. El libro hablaba también acerca de los trabajos tradicionales en las zonas rurales, como hilar la lana o herrar caballos. Se sintió tan intrigado que decidió ver con sus propios ojos todos esos lugares.
Comprobó que la gente se sentía orgullosa de sus pueblos, que deseaba conservarlos tal como eran y evitar que se convirtieran en grandes ciudades, que les gustaba vivir allí, que amaban el campo y cuidaban sus alrededores. Algo parecido a lo que aquí se contaba en el post anterior a propósito de los pequeños museos que se van abriendo en nuestros pueblos.
Quienes admiramos a Anno podemos gozar de la riqueza artística e intelectual que ofrecen sus libros, examinar la abundancia de detalles y hacer nuevos descubrimientos en cada observación.
En este caso, Anno quiso homenajear a la campiña británica. En sus dibujos podemos descubrir a Sir Francis Drake y a Christopher Robin, el amigo de Winnie the Pooh, en la misma escena, o a Long John Silver, Isaac Newton, Lassie, Gulliver y Jack el de la habichuela.
Son escenas en las que se mezclan personajes históricos y literarios, desde Shakespeare a Sherlock Holmes, desde Beatrix Potter, la creadora de Peter Rabbit, a los Beatles, Robin de los Bosques o el príncipe Carlos de Inglaterra, y actividades como el criquet, la caza del zorro, los conciertos de gaita y hasta el retrato de la boda de Diana de Gales.
Cuando, a través de las páginas de sus libros, viajamos por Gran Bretaña, la realidad y la ficción, el pasado y el presente se mezclan de manera armoniosa.
Los libros de Anno son libros sin palabras escritas y, precisamente por ello, nos permiten sentarnos junto al niño que está descubriendo los libros, la lectura y la vida, y conversar con él sobre las escenas que van mostrándose en sus páginas, e inventar aventuras con sus personajes.
En los libros de Anno, las palabras las vamos poniendo nosotros.

el pato dijo
Gracias por compartir tus miradas. Te echaba de menos :-)
14 Abril 2008 | 10:08 AM