Una seta roja.
Giulio Lughi, en el prólogo al breve cuento de Donatella Ziliotto "El maestro Bora" (Ediciones Altea, 1982), nos pregunta:
"¿Habéis visto alguna vez un prado? Visto de lejos parece todo verde. Sin embargo, bajo un mechón de hierba, detrás de una piedra o al abrigo de un matojo, puede encontrarse una preciosa seta roja."
Opina Lughi que los cuentos son como los prados: a primera vista parecen todos inventados, pero hurgando entre sus páginas se pueden encontrar pedacitos de realidad.
Nos anima a buscar en el viejo desván, donde seguro que encontraremos una caperuza roja, o a que cuando nos calcemos los zapatos nos creamos capaces de dar un paso de siete leguas, y nos pregunta quién no tiene una prima muy guapa que está siempre dormida.
El protagonista del cuento de Donatella Ziliotto es el maestro Bora, un personaje de la vida real que vive en los cuentos escondido entre los pliegues de la imaginación.
Miremos a nuestro alrededor, nos propone Lughi, entre nuestros compañeros de trabajo, nuestros amigos, entre la gente que pasa por la calle. Observando con atención podremos descubrir a alguien que algún día entrará en el mundo de la fábula.
Son personas que caminan, comen, beben y duermen como todos los demás, pero en el fondo puede apreciarse que su verdadero lugar está en un castillo en el bosque, en el vientre de una ballena, luchando con ogros y bailando con hadas, o trepando por la verja de un jardín encantado.
Portada del libro "El maestro Bora".
Ilustración del libro, obra de Oreste Zevola.
