Todos tenemos nuestros pequeños vicios. Son pecados menores. Esos comportamientos que forman parte de nuestra vida cotidiana, que se han convertido en imprescindibles. Probablemente es el placer que nos proporcionan, y no la dependencia, lo que los hace pecaminosos. Sin ellos, a nuestra vida le falta algo.
Son esos pequeños vicios que no perjudican a nadie, ni aun a la propia salud, tal vez a nuestro colesterol o a la hipertensión. Suelen ser consecuencia de nuestra sociedad de consumo y del buen nivel de bienestar que, a pesar de hipotecas y crisis coyunturales, nos envuelve.
En el post anterior escribía sobre mi admiración por la cerveza.
Tengo sedentarios compañeros de trabajo que a eso del mediodía toman bebidas isotónicas y barritas energéticas.
Unas barritas que, cuando las he probado alguna vez, me saben a yeso... Y eso que nunca he probado el yeso.
Yo prefiero tomar a media mañana -no todos los días, por desgracia- un pincho de tortilla de patatas con una caña de cerveza. Esa pausa en la actividad laboral -tal vez veinte minutos- recarga no sólo las pilas que dan fuerza para continuar con la labor sino que, además, recarga mi ánimo. Las barritas energéticas de yeso son tristes. El pincho de tortilla es, con su cervecita, explosión de vitalidad. La alegría de la vida.
Pero lo que de verdad supone para mí el mayor de los pequeños pecados es la anchoa en salmuera con una buena cerveza bien fría. No es fácil encontrar las dos a la vez. Una buena anchoa del Cantábrico en salmuera, lavada tal cual, sabrosa y carnosa, sin una sola espina, no es tan fácil de hallar en una ciudad del interior a un precio razonable.
Peor es no poder encontrar un lugar donde sepan tirar una cerveza en condiciones. Algún día me rebelaré contra esa imbécil costumbre zaragozana de servir la cerveza en vaso de tubo (un tercio de capacidad), aquel viejo vaso de wisqui, estrecho, alargado y estúpido, en lugar de la copa que sabe mantener a raya la espuma necesaria.
Mi pequeño pecado es, por tanto, tomar una cerveza de barril, bien fría, en copa, acompañada por una anchoa del Cantábrico en salmuera.
Os propongo hacer una lista con nuestros pequeños pecados.
¿Cuál es tu pequeño pecado?

Hola Luz!! que bueno que esta tu espacio, me encanta el fondo, donde se puede ver algo parecido?.. el mismo pecadillo pero sin anchoas, con manicitos!!! Un saludo grande.
Pequeños pecados? Comparto contigo el pecado de la cerveza pero en mi caso acompañada de un poco de queso manchego, frutos secos o ensaladilla rusa.
Es complicado encontrar una buena ensalilla rusa que no sea congelada con mayonesa de bote...
Luego estan los vicios, que no pecados, como gastar mas de lo debido en libros... O permanecer escribiendo en el pc hasta que los ojos se agotan.
Saludos
Según leía lo de la tortilla me entraba hambre xD
Yo creo que mis pecados favoritos son una buena lata de Redbull y el Nestea (es como mi droga: de lunes a viernes no puedo sobrevivir sin una lata a media mañana), aunque alguno más habrá por ahí que no recuerde xD
Amigo Raúl/tw:
Estaba a punto de preguntarte qué eran los manicitos cuando, afortunadamente para mi salud mental, he caído en la cuenta... suponiendo que sean lo que pienso que son.
En mis años mozos íbamos a un local que llamábamos "el marrano" donde con la caña te arrojaban sobre el mostrador un puñado de cacahuetes. El local estaba permanentemente atestado de estudiantes y sobre las voces de los jóvenes se oía el constante pisar de las cáscaras de maní. Daban tanta sed que la segunda y la tercera cañita eran obligadas.
Gracias por tu visita y tu comentario. Un beso.
africa-tiene-la-palabra:
Recuerdo perfectamente aquellos pequeños platitos de ensaladilla rusa que se alineaban sobre la barra de los bares cuando la salmonela no nos atemorizaba.
Hoy día si se quiere tomar una buena ensaladilla rusa te la tienes que hacer en casa, porque la que sirven por ahí es a la ensaladilla rusa lo que Il Divo a la música: un quiero y no puedo.
Gracias por tu visita, sobre todo porque me ha permitido conocer tu blog que, francamente, pinta bien. Muy bien. Muchos ánimos. Un beso.
lavidaenelvalhalla:
Gracias por tu visita y tu comentario. No compartimos vicios. Al menos estos vicios.
Nunca he probado el Redbull, y no sé si mi hipertensión arterial me lo aconsejaría. Tomo medicación para controlar la tensión, así que no veo posible tomar bebidas que me den alas.
El Nestea sí lo he probado, pero me resulta excesivamente dulce. Como refresco está bien, pero la verdad es que sólo lo he tomado un par de veces.
Seguro que tienes otros pecados menores... Pero los mejores son los inconfesables.
Un beso.
Uy!me diste en todo el paladar...una cervecita fresquita,fresquita..y de tapa:unos calamares fritos ó unos boqueroncitos fritos,esas dos cosas me pirran,pero lo que me pone ya tontita son los cherican...pan en rebanadas alargadas tostado con queso azul y anchoa,ó con alioli queso y york tostadito,ó con alioli y atún...existe gran variedad por Almería de cherican,y lo inventaron aqui...pero bueno todas las tapitas estan buenas con una cerveza de la marca que sea,pero muy fria...claro que ahora por la salud me la tengo que tomar sin,pero estando fresquita se soporta.Un abrazo cervecero.
Querida Mmar:
¡Qué buenos, los boquerones fritos! Me traen muy buenos recuerdos de mi infancia: aromas de mar y vacaciones.
En mi ciudad no he terminado de encontrar un sitio donde los hagan bien, así que prefiero pedir boquerones en vinagre, que me pierden.
Los cherican tienen muy buena pinta. Supongo que es el caso típico en el que se aúnan los sabores y la imaginación.
En cuanto a la cerveza sin alcohol, lo he intentado, y algunas están bien, pero... mientras pueda seguiré con la cervecita normal.
Un beso muy fuerte.
Una Marlem o un buen vermú con una salmuera de Bodegas Almau o de Casa Paricio... uummm rico rico!!!
Recomiéndame lugares maños donde encontrar buenas anchoas en salmuera!!
Un abrazo, pecadora!
Mira que rico... te puedes tomar una cerveza en la merienda en el trabajo?
Y mi pequeño pecadillo... es robarme un tiempito del trabajo para leerte.
un abrazo
bercimuelles:
Estoy convencida de que tú sabes de más y mejores sitios que yo donde pecar. Pecar de esta manera inocente, quiero decir.
Gracias por tu comentario y por darnos a conocer tu blog.
Un beso.
Querido Lucas:
En España llamamos "cultura de bar" a esta costumbre muy nuestra de hacerlo todo en el bar: el desayuno, la pausa en el trabajo, el aperitivo, la merienda, ver el fútbol, el automovilismo, los toros... sentados o de pie acodados a la barra. Si nos cerraran los bares nos sentiríamos desahuciados.
Me alegra mucho tu visita. Tómate una cervecita a la salud de todos los buenos amigos de La Coctelera.
Un beso.