¿Qué es lo primero que he encontrado al entrar en la Expo Zaragoza 2008? Miles de escolares de todas las edades: desde niños de tres o cuatro años, magistralmente conducidos por sus maestras, hasta muchachos con tantas ganas de acabar la secundaria obligatoria como de descubrir los secretos de la vida en carne propia. Todos con gorritas, pañoletas o camisetas distintivas.
A pesar de la avalancha inicial que me ha llenado de todos los temores habidos y por haber, lo cierto es que, después, esa masa de escolares se ha diluido en un espacio que, sin embargo, no es excesivamente grande. Recorrer la Expo no es una paliza para nuestros pies. Nada está demasiado lejos, todo está suficientemente cerca. Pero, aún así, no pretendan verla en un solo día.
Quizás la principal característica de esta exposición es un centralidad urbana. Observen que en algunas de las fotos, la basílica del Pilar se contempla detrás del pabellón de España, o del Iceberg. Desde la estación del AVE se puede ir tranquilamente caminando hasta la entrada del Pabellón Puente de Zaha Hadid, o tomar el funicular que nos llevará hasta la Torre del Agua.
Mi visita duró apenas unas pocas horas, y estuvo motivada por cuestiones laborales. No pude entrar más que en dos pabellones, además de la Torre del Agua.
En la Torre del Agua no me decepcionó en absoluto la escultura Splash. Sin embargo no tuve tiempo de subir hasta arriba del todo (la altura de unos 23 pisos, en rampa espiral sin posibilidad de arrepentirse una vez emprendido el ascenso) para contemplarla desde una perspectiva distinta. Lo haré más adelante. Estas tres imágenes nos muestran su fotogenia.
Entrañable por su aspecto el Faro, hecho con barro, paja y madera, es el pabellón de las Iniciativas Ciudadanas al que los zaragozanos han bautizado como "el botijo".
Curiosa la escultura El Alma del Ebro, a la entrada del Palacio de Congresos.
Soberbio el pabellón de España, majestuosa la cesta del pabellón de Aragón, larguísimas filas de escolares en el Acuario Fluvial, sugerente espectáculo del Circo del Sol...
Y algunas sombras tal vez motivadas por la falta de rodaje o por las prisas: Falta rotulación explicativa, precisamente, en el acuario; muchísimos puntos para tomar un café o un refresco... pero con un servicio lento, lentísimo. Detalles que, en unos días, se habrán subsanado. Eso esperamos todos.
Y otros aspectos muy positivos: decenas, tal vez cientos, de voluntarios de todas las edades que realizan su labor de manera extraordinaria.
Tengo un pase de tres días que lo usaré el próximo mes para visitar con calma los pabellones. Igual hago corto. Convendrá ir mirando la agenda de la Exposición.
Hasta entonces, me quedo con la estremecedora sensación de sentirme dentro de la extraordinaria escultura convertida en puente (o viceversa) de Zaha Hadid.

Quizás nos paseemos por allí,antes de que acabé....ó después,sin pasar por la Expo,solo para conocer Zaragoza,estamos estudiando un viajito...ya veremos...un abrazo