Simone Ortega.
Ha muerto Simone Ortega a los 89 años.
Cuando hace dos años el embajador francés en España le concedió la medalla de la Orden de las Artes y de las Letras de la República francesa, ella lo agradeció con estas palabras: "Habéis hecho feliz a una vieja dama que siempre ha necesitado amistad, amor... y chocolate".
Algunos, en su día, tuvimos que abandonar el hogar paterno (y la cocina materna), y vivir la emancipación a la que nuestro puesto de trabajo nos había obligado. Hicimos de pisos de alquiler de dudosa fiabilidad higiénica nuestro nuevo hogar; clavamos con chinchetas pósters de Paul Newman, y compartimos espacios con desconocidos que al cabo de unos meses se convirtieron en nuestros mejores amigos.
Tuvimos a la fuerza que adentramos en la cocina como si fuera aquel lugar ignoto, lleno de misterios, reino exclusivo de las madres y de los niños. Cuando todavía no éramos madres y ya tampoco éramos niños. Eran tiempos en los que hacer una tortilla de patatas nos parecía algo sumamente complejo.
Y allí estaba el libro "1.080 recetas de cocina", de Simone Ortega, supliendo a la madre, a la abuela o a la tía, explicándonos de manera sencilla y clara, pasito a pasito, todo aquello que necesitábamos para, en aquellos momentos, sobrevivir con dignidad. Entrar en la cocina con el libro de Simone era como ir a la guerra sabiendo que disponías del mejor ejército.
Su libro no tiene maravillosas fotografías, ni aporta información nutricional, ni fiscaliza el precio los productos. Es, sólo, un libro de cocina. Nunca aspiró a nada más que a darnos instrucciones para elaborar todo tipo de platos. En todo lo demás, nos daba absoluta libertad: si lo que quieres preparar engorda o es muy caro, querida, no eres tonta, tú decides.
Tengo todavía el libro de Ortega. No sólo eso, sino que, además, lo consulto con muchísima frecuencia. De hecho, es el único libro que tengo en la cocina. Ha ido y venido. Ha recorrido casi tantos kilómetros como yo misma. No siempre estuvo en mis manos... fue raptado por un extraño y estuvo en su poder hasta que pude recuperarlo.
Ha muerto su autora. Quedan más de mil recetas. También quedan más libros:
"Nuevas recetas de cocina" (1984); "Quesos españoles" (1987), escrito con la ayuda de Manuel Arroyo, donde se describen 115 clases de quesos artesanales y semiartesanales; "El libro de los potajes, las sopas, las cremas y los gazpachos" (1988), realizado con la colaboración de su hija Inés, y "Las mejores recetas de Simone Ortega" (1990), una antología que sirvió de despedida del mundo editorial. Revisó también las recetas antiguas del libro de Manuel Martínez Llopis "La cocina típica de Madrid".
El libro de Simone Ortega lo tengo siempre en mi cocina. Es, sin duda, el más sobado, el más hojeado, el más consultado... el más vivido. Hoy tiene, todavía, más valor.




bambu dijo
Vaya, qué interesante recorrido el de tu libro de Simone. Mira la foto, qué porte y distinción la d toda una vida hablando de uno de los mayores y más refinados palceres dels er humano: el arte del buen comer, sí señor.
3 Julio 2008 | 04:50 PM